Desde el Inym trabajan en un proyecto para llevar adelante un sistema productivo de yerbales preparado para enfrentar el cambio climático.

Hay tres situaciones a corto, mediano y largo plazo indicó, Nelson Dalcomo, director de producción del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Quién, anticipó que se esta trabajando en un proyecto amplio para manejar un sistema productivo de yerbales preparado para enfrentar el cambio climático.

Advirtió que hay una crísis hídrica extraordinaria que está afectando toda la parte agrícola de la zona y la yerba no es ajena a la situación.

En ese línea, expuso que «la última plantación de yerba que se hizo el año pasado, o sea la plantación nueva, te diría en un 100% casi de pérdida. También afectando a las más grandes de 3 años en adelante, de 10 y de 20 que están en plena producción. Fueron afectados lotes de más de un 60% como mínimo de pérdida que estamos teniendo, una mortandad de plantas, caída de hojas de todo lo que fue inherente a la sequía, es una situación crítica», remarcó.

«Tuvimos un par de reuniones, estuvimos reunidos en el instituto con los tres directores de producción  y secaderos viendo que acciones hacemos», señaló.

Dalcomo, explicó que «hay tres situaciones a corto, mediano y largo plazo. Si bien el instituto salió con un pedido de los productores que fue equipo de riego, se les sacó un programa que es tanques y auto bombas, eso en una primera instancia. Sabemos que no es la solución pero en un principio se les abordó ese programa dando respuesta a un pedido concreto», aseguró.

«Sabemos que a futuro viene la víspera de invierno y creemos que tenemos que encarar un programa de cubiertas verdes inmediatas, hablar de un cambio de sistema productivo en la yerba que es la arborización de los yerbales, tratar de poner nativas en el yerbal, también asicotina que pueden ser de eucalipto o pino pero dentro del yerbal nativas».

«Estamos hablando con viveros que producen estos plantines. Nosotros tenemos que salir con un programa a futuro, tenemos relevamiento hecho en toda la zona productora, los yerbales están manejados con árboles y con cubiertas verdes, son los que mejores están y resistieron al debacle de  despliegue hídrico y una sequía extraordinaria. Así que hay que copiar lo bueno y tratar de implantar y cambiar un sistema de producción dentro de la producción de yerba mate», subrayó.

En efecto, expuso que «estas acciones, es un sistema que quedó demostrado que anda, entonces ¿por qué no copiar lo que anda?, si nosotros lo podemos hacer y hablar de cuencas, cuencas orgánicas, y no nos olvidemos que tenemos que tratar de instalar en todas las chacras, en todos los municipios con el acompañamiento de esto, un proyecto grande que tenemos que lo estamos elaborando dentro del instituto y después vamos a necesitar el acompañamiento del municipio, provincia y nación. Porque son proyectos amplios que necesitamos articular con todos los organismos disponibles y que están presentes en el terreno».

«Esto lo estamos trabajando con el área técnica del instituto y con los directores. Esto va a pasar por directorio, vamos a tratar de que se apruebe y tratar de manejar un sistema productivo de yerbales preparado para esta situación. El cambio climático es real, el calentamiento global es real así que hay que preparar sistemas productivos para que atañen y pelear a esta situación».


«Primero tenemos que instalar en nuestra gente la conveniencia de este sistema, y esta demostrado, tenemos acreditaciones, tenemos un relevamiento hecho en yerbales dónde está instalado este sistema y son los únicos que subsistieron y dónde están vivas las plantas y están sin problemas».

Y en esa línea agregó que «el otro gran tema es que las plantaciones de alta densidad son las más perjudicadas. Entonces, de acá para adelante por lo menos a lo que nos compete a nuestro extracto de productores pequeños, tenemos que tratar de no cautivarlos con esa alta densidad de plantaciones e ir por una plantación media que es lo que estamos aconsejando desde el instituto».

«Son distintos extractos, una plantación que muere, se implanta, y que entre en cosecha, no se habla en menos de cuatro años, de cuatro para cinco», advirtió.

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